Dave Langlois

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Abrumado por la belleza del mundo, sea el canto del ruiseñor, un cuadro de Velázquez, un cuarteto de Beethoven, un cuento de Cortázar, una fuga de Bach, un adagio de Mahler, un dibujo de Picasso, el reclamo del colimbo, el vuelo del vencejo, la librea del abejaruco, el revés de Federer, una sobremesa con amigos, un rorcual saltando en plena mar, DaveLanglois ha organizado toda su vida de adulto para disfrutar de todo eso a tope. Esteafánle ha llevado a varios puntos alucinantes del mundo, desde el norte de Noruega hasta Tierra del Fuego, desde los Highlands hasta el Himalaya. También le abruma ver la poca gente que parece apreciar esta belleza y los muchos dispuestos a destrozarla. 

Para mantenerse vivo mientras tanto ha trabajado en muchas tareas diferentes que van desde cartero a guarda de una reserva de naturaleza, pasando por metalúrgico. Vive con su mujer Begoña nueve meses del año en Extremadura y tres en Asturias mientras su hijo Sam estudia en Aberdeen lo que quizás debería haber estudiado él, la biología marina. De hecho, estudió filosofía.

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